
Hoy los franceses deciden en segunda vuelta quién será su presidente/a. Si ya de por sí hace dos semanas la primera vuelta tuvo una alta participación (84 % aproximadamente), esta segunda convocatoria no es menos sorprendente en ese sentido: según el periódico Liberation, a las 5 de la tarde había votado un ¡75,11 % del censo! ¡Tres cuartas partes de los electores!
Habrá que estar atento a los resultados finales de participación y del escrutinio que, confío, nos deparen alguna que otra sorpresa. Por lo pronto, Francia ha dado una lección de madurez política a su vecina España y al mundo. Lejos de abstenerse, de dar la espalda al sistema, los ciudadanos y ciudadanas del país vecino han acudido a votar con la esperanza, quizá vana e idealista, pero con la conciencia tranquila, de que podrán exigirle a su clase política que respondan a sus necesidades y, en caso contrario, podrán manifestar su desacuerdo y resentimiento. Y eso, precisamente, no es moco de pavo, pues cuanto más porcentaje de participación, menos arbitrario debe ser el poder, pues se le fiscaliza de esta manera y no dispone de un amplio margen de maniobra para hacer y deshacer a su antojo, como si ocurriría si la mayoría de la gente pasase de votar y mostrase su desinterés.
Actualización 21:32 horas: Según algunos sondeos, se ha alcanzado un 85,48% aproximadamente de participación, uno de los más altos de la V República francesa junto con los resultados de 1974 (87,33 %) y 1981 (85,85 %).
Actualización 21:52 horas: Sarkozy, nuevo presidente de la República francesa, con el 53 % aproximado de los votos. Ver resultados por departamentos.