lunes, abril 09, 2007

Ensayo sobre la lucidez


Durante las vacaciones de Semana Santa me propuse aprovechar al máximo mi tiempo. Al final, para variar, no pude hacer ni la mitad. Sin embargo, me alegro de haberme decidido por fin a afrontar una de mis lecturas pendientes: Ensayo sobre la lucidez, de José Saramago. La novela me encantó por su argumento y me llamaron la atención los personajes del comisario, el alcalde de la ciudad y los ministros de justicia y cultura por su integridad y honradez ante los acontecimientos. Del libro he sacado una frase, que bien podría resumir esta magnífica crítica contra el poder establecido cuando no acepta la madurez de sus ciudadanos a través de una democracia participativa y no meramente representativa:

Nacemos, y en ese momento es como si hubiéramos firmado un pacto para toda la vida, pero puede llegar el día en que nos preguntemos: ¿Quién ha firmado esto por mí?


Dicha cita me hizo recordar otra, que nos enseñó Pérez Fresquet en el curso de desarrollo de habilidades que estamos haciendo en mi colegio:

Si tú no piensas, alguien lo hará por ti

5 comentarios:

Choni dijo...

Yo aun tengo peleas con mi madre, por habernos apuntado a mi y a mi hermano a Religión cuando pequeños...

No me parece correcto que por ser sus hijos debamos ser educados bajo su mismo sistema...

Pero bueno, en los colegios tampoco dan muchas alternativas a una educación ética y moral "imparcial"...

Choni dijo...

Por cierto, esto viene a lo de la frase:

"Nacemos, y en ese momento es como si hubiéramos firmado un pacto para toda la vida, pero puede llegar el día en que nos preguntemos: ¿Quién ha firmado esto por mí?"

Pereira dijo...

En ese sentido, me encantó el foro de debate del pasado martes día 24 de abril sobre la educación religiosa y sus beneficios y perjuicios. Quedó patente la diversidad de pareceres y experiencias, tanto en la formación (mayoria de asistentes educados en instituciones religiosas), como en la concepción personal de la religión y de sus aportaciones.
De todos modos, aunque entiendo el fondo de tu crítica (en el mejor de los sentidos) hacia tu madre, creo que los padres tienen el derecho a elegir hasta cierto punto y edad la educación que quieren para sus hijos, pero siempre que cuenten con ellos llegados a un determinado momento, cuando puedan haber demostrado una cierta madurez.

Anónimo dijo...

Hola, muy interesante el articulo, muchos saludos desde Mexico!

Esto va muy en serio dijo...

No tiene ningún mérito quedarse con una frase que el propio autor comenta dos veces en la novela. Además, deberías pensar que el comisario (la persona que dice esa frase) se está refiriendo a las vivencias personales que había tenido la mujer del oftalmólogo (la que no se quedó ciega en "Ensayo sobre la ceguera"). En ningún caso la refiere a ese cola-cao político al que te refieres.

Vuélvete a leer la novela o no te quedes mirando el dedo, cuando te señalan a la luna.